sábado, 13 de mayo de 2017

La Arquitectura y la Música

Vivo por la música, me llena, es el medio perfecto para canalizar todo lo que sientes, para sentir o hacer sentir algo, cada canción es como un shot de emociones, sentimientos, incluso más de uno en cada obra. Es uno de los mejores inventos que pudo haber creado el ser humano, y desde que entré a estudiar Arquitectura he estado relacionando ambas cosas inconscientemente y también he buscado cómo lograr que se complementen y que ambas formen parte fundamental de mi vida.
Parece difícil relacionar algo que tiene que ver con el sentido del tacto y la vista con algo casi no-material que es el sonido percibido por el oído, pero de hecho tienen mucho en común.
En la música y en la arquitectura se busca crear atmósferas, logradas por las distintas formas de distribuir, mezclar y equilibrar notas, sonidos, intensidades, silencios. Texturas, luces, sombras, formas, tamaños. Al oír una canción, cada sonido involucrado tiene algo característico: un timbre, una nota.Algo que da sensación de color, una textura, una forma, incluso sensación de transparencia y opacidad. Casi sin pensarlo se crean imágenes de cada sonido en la mente, se vuelve necesario describirlo como algo palpable. Por ejemplo, el ruido blanco da una sensación de algo granulado, filoso, incluso blanco como su nombre.
Cada sonido tiene volumen, según la intensidad con la que es digitada cada nota de una guitarra o un piano por ejemplo, incluso la voz, da la sensación de algo más plano o algo con relieve. Al producir mis canciones me he dado cuenta de esto, al comprimir el sonido se vuelve más plano y si se hace una compresión más tenue el sonido es más dinámico, con profundidad. Cada voz, cada instrumento hace sentir algo diferente, ninguna canción es igual así como ninguna construcción lo es.
En la arquitectura se busca lo mismo, una experiencia, se busca tocar el alma de las personas, por eso se emplean distintos materiales, texturas y formas, para provocar algo que les dé gusto estar en aquel lugar, recorrerlo, quedarse, estar cómodos, escuchar la canción.


Pinturas de Fernando Zóbel
 






En una canción podemos sentir la noche, podemos sentir un atardecer. Una canción puede ser cálida o puede ser fría según cómo distribuyamos nuestros materiales sonoros. Por ejemplo, percibo los bajos como algo caliente, los medios como algo tibio y los agudos como algo frío. La mezcla de un tempo lento, reverb amplio en los instrumentos, una voz calmada y con intención, una línea de bajo simple pueden provocar nostalgia o relajo. La madera, un espacio no tan amplio y el orden armónico puede provocar sensación de cobijo, protección.

Una canción es una caminata, un descubrimiento en cada paso, cada segundo. Un recorrido. La entrada al coro dada por el umbral de un platillo de batería (comparable con un rayo de luz) o un bajo retumbante( comparable con una sombra, un arco) o lo que la creatividad dicte.
Una construcción y una canción dan para reflexionar o sólo para pasarlo bien. Una iglesia es distinta a un centro de eventos o una disco como una canción profunda contrasta de una cumbia.
La música y la arquitectura  requieren de dedicación, corazón y tiempo, estudio, algo de teoría. Es necesario conocer obras de otros y generarse una opinión sobre ellas. No siempre serán buenas para uno, o a veces podrían sacar lágrimas.
En fin, hay una infinidad de características de estos dos que los relacionan, los conectan. La música puede inspirar para la arquitectura como así también la arquitectura puede inspirar para la música.
Es imprescindible el arte en la vida de las personas, por lo tanto nunca debe ser opción dejar de lado esa pasión. Si son arquitectura y música, que sean ambos. Si es fotografía, poesía, pintura, también. Lo importante es que nos dé sentido, que sean complementarios y con éstos comunicarse con los demás, transmitir, sentir. Dar a entender que hay disfrutar la vida y lo que nos da, gozar de cada detalle y compartir todo lo posible, lo que sea, lo que sea. Lo positivo y lo negativo de la vida es necesario y es hermoso, ya ni sé como describir toda la belleza de existir y lo que involucra. El sentido de todo para mí es enamorarse cada día más de lo maravilloso de hacer lo que amamos y de vivir, y de poder comunicarlo, hacerlo recíproco con los demás.

Aquí se puede ver cómo algunos arquitectos mezclaron estas dos vertientes artísticas:
http://www.arquls.cl/2013/04/musica-arquitectura-o-viceversa/










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